Influenciado por la ingente cantidad de divulgadores científicos que consumo compulsivamente en las redes sociales y por cierto asteroide patatoide que me arrancó una sonrisa recientemente, me animo a hacer mi propia interpretación de los conceptos más locos que he ido leyendo por ahí. Aviso a navegantes: no te puedes fiar de todo lo que ves en internet. Este artículo está inspirado en fuentes pseudocientíficas ya de por sí dudosas que, al pasar por mi sesgo e interpretación, han podido perder calidad por el camino. No me lo tengas en cuenta.
Estás siendo tragado por un sumidero galáctico supermasivo, y lo sabes
Artículos relacionados
23 de diciembre de 2025
La barra del bar, el confesionario de un país acodado en el mostrador
29 de diciembre de 2025
Los bolsos de MyBestys sobre el universo de Yayoi Kusama, un puntazo
30 de diciembre de 2025
Una oportunidad para reconfigurar el valor de lo humano en 2026
31 de diciembre de 2025
Las pelis tienen una vida gráfica que desconocemos
Misma categoría

Sobre nosotros
Yorokobu es una publicación hecha por personas de esas con sus brazos y piernas —por suerte para todos—, que se alimentan casi a diario.

