‘Backrooms’ demuestra que YouTube es la nueva cuna del gran cine de terror

'Backrooms', la película de terror psicológico que ha arrasado en taquilla, llega a Filmin el 25 de septiembre.
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El joven Kane Parsons, con tan solo 20 años, ha pasado de crear una serie para YouTube en 2022 a reventar la taquilla mundial con su ópera prima, Backrooms. La recaudación total ha rozado los 400 millones de dólares y Parsons se ha convertido en el director más joven en alcanzar el número uno en el fin de semana de estreno, superando el récord anterior de Josh Trank, con 27 años cuando estrenó Chronicle (2012) y que, a su vez, había superado a Spielberg, que tenía 28 años cuando Tiburón (1975) se convirtió en el mejor debut en fin de semana.

La película está protagonizada por Chiwetel Ejiofor, actor y director conocido por 12 años de esclavitud (2013), Doctor Strange: Hechicero supremo (2016) o El niño que domó el viento (2019), y por Renate Reinsve, la actriz noruega favoritísima del momento, protagonista de Fjord (2026), Valor sentimental (2025), o La peor persona del mundo (2021), entre otras, que interpreta a la doctora Mary Kline.

Clark es un arquitecto fracasado y propietario de una tienda de muebles que atraviesa una crisis personal y acude a la terapeuta Mary Kline para intentar afrontar sus problemas.

Clark descubre accidentalmente en su tienda la entrada a las backrooms, un espacio extradimensional aparentemente infinito formado por habitaciones amarillas, pasillos interminables y lugares que parecen una versión deformada de la realidad. Intrigado por lo que ha encontrado, decide regresar para descubrir qué es ese lugar y qué se esconde en su interior. Sin embargo, pronto se da cuenta de que las backrooms no son simplemente un espacio desconocido: están habitadas por entes extraños y peligrosos y parecen funcionar de una manera ilógica para nuestro mundo. A medida que Clark se adentra cada vez más en este laberinto, la línea entre la realidad y las backrooms comienza a desdibujarse.

Cuando Clark deja de ir a terapia, Mary, preocupada por su desaparición, decide entrar en este otro mundo para encontrarlo y descubre que las backrooms parecen tener una conexión inquietante con los recuerdos, los miedos y los traumas de quienes las atraviesan.

A lo largo de la película también descubriremos que detrás de todo esto está Async, una organización científica que lleva años investigando las backrooms y tratando de comprender su naturaleza, sus reglas y los extraños seres que las habitan.

Todo empezó con una foto de un foro paranormal

Pero antes de convertirse en una película, las backrooms ya existían en internet. Su historia comenzó mucho antes de que Kane Parsons llevara este universo al cine y, como ocurre con muchos de los grandes fenómenos nacidos de la era digital, empezó con algo tan sencillo como una imagen.

En 2002, una fotografía tomada durante la reforma de una tienda de muebles mostraba un espacio vacío y aparentemente anodino: paredes amarillas, moqueta, fluorescentes y habitaciones que parecían no llevar a ninguna parte. Años después, en 2019, un usuario anónimo recuperó la imagen y la publicó en 4chan, un foro paranormal. La publicación iba acompañada de una frase que marcaría para siempre el significado de esa fotografía: «Si no tienes cuidado y te sales de la realidad en las zonas equivocadas, acabarás en las Backrooms…».

La idea de poder atravesar accidentalmente una pared y caer en un espacio que existe detrás de nuestra realidad fue suficiente para que internet empezara a construir todo un universo alrededor de aquella fotografía. Así nacieron las backrooms: lugares formados por habitaciones y pasillos infinitos, regidos por sus propias reglas y habitados por criaturas difíciles de entender bajo los parámetros de nuestra realidad.

En 2021, Kane Parsons, con solo 16 años, se topó con la imagen original y, fascinado por las posibilidades que le despertaba ese misterioso espacio, comenzó a crear sus propios gráficos y conceptos visuales alrededor de aquel universo. Un año después publicó en YouTube Found Footage, un vídeo que imaginaba qué ocurriría si alguien de repente cayera dentro de las backrooms.

El vídeo se hizo viral y Parsons decidió convertir aquella idea en una serie para YouTube: The Backrooms. Los 23 capítulos que llegó a publicar durante 2022 siguen hoy disponibles en su canal de YouTube.

Lo que empezó como una imagen perdida en internet se transformó así en un universo narrativo al que millones de personas se engancharon, capítulo tras capítulo, para seguir explorando qué había ahí dentro.

Y esa idea de espacios infinitos, de no saber a dónde te llevará la siguiente esquina o si existe el final de esa realidad escondida tras la nuestra, es uno de los grandes atractivos tanto de la serie como de la película.

Del fenómeno de internet al gran cine de terror

La película Backrooms llega a Filmin el 25 de septiembre y, aunque no está escrita por Parsons, sino por Will Soodik, guarda una cierta fidelidad a la serie. Incorpora material original de found footage, que funcionó muy bien en YouTube gracias a las leyendas de terror creepypasta que se viralizaron en internet, y también recrea esos espacios liminales del terror analógico, con elementos reconocibles pero incognoscibles que provocan una inquietud enorme y que se vuelven cada vez más perturbadores cuanto más te adentras en ellos.

Las backrooms son, tal y como se describe en la película, «como explicarle qué es un perro a alguien que nunca ha visto un perro y luego pedirle que lo dibuje». Lugares que alguna vez existieron y que han sido recreados una y otra vez, pasando de ser algo familiar a convertirse en algo totalmente incomprensible. En las backrooms, los espacios y las personas se construyen a través de los recuerdos. O más bien se reconstruyen, porque cada vez que alguien las recuerda, la recreación es peor. Son copias distorsionadas de otras copias distorsionadas de la realidad.

Este glitch de la realidad, sumado al misterio de no saber ni cómo ha ocurrido, ni para qué, ni cuándo terminará, genera en el espectador un interés que crece constantemente a medida que avanza la película y provoca una sensación muy perturbadora que te engancha y te hace querer seguir explorando más.

Y quizás ahí esté una de las claves de su éxito: Backrooms no nos cuenta una historia cerrada ni nos desvela todos los misterios. La película de Parsons consigue que el espectador quiera seguir adentrándose en las backrooms, imaginando otras nuevas y buscando sus propias respuestas.

Si quieres empezar a adentrarte en otros espacios liminales mientras esperas el estreno en Filmin de Backrooms, cada jueves te recomendaremos en nuestra newsletter dos películas que también te atraparán. Puedes apuntarte desde aquí.



 

 

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Patrick Thomas

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