Ranking de los envases imposibles de abrir

chupa chups
Ofrecido por

La escena seguro que te suena: estás tranquilamente a punto de picar algo, pero el envase del snack decide que no, que hoy no. Que, si quieres acceder al contenido, primero tendrás que demostrar tu valía. Lo sabes y te preparas a fondo para afrontar el reto: tiras de la esquina abre-fácil y se rompe todo menos lo que debía romperse. Muerdes, doblas, golpeas la mesa con el frasco…  Pero todo esfuerzo resulta inútil. Aquel envoltorio ha ganado la partida. Has perdido y tu rato de chill ha tornado a un rotundo fracaso.

Este es un ranking sin rencor (bueno, con un poco) de esos diseños que convierten una acción simple en un minidrama doméstico. Y sí, el clásico caramelo de palo ha estado en la lista durante décadas… hasta ahora. Porque Chupa Chups presenta un envoltorio más fácil de abrir.

1. La bolsa de patatas ‘fácil de abrir’

Promete una esquina mágica. Tú tiras. La esquina se ríe. Al final, acabas reventándola por un costado en modo primate frustrado. Migas por el suelo. Dignidad por los aires.

bolsa patatas

Nivel de humillación: medio-alto
Solución habitual: tijeras (derrota asumida)

2. El blíster de un producto tecnológico (el villano del diseño)

Plástico termosellado que no entiende de dedos humanos. Necesitas herramientas, paciencia y, a veces, puntos de sutura emocionales. El producto sale intacto. Tú no.

chupa chups

Nivel de humillación: alto
Solución habitual: cúter + arrepentimiento

3. El frasco que exige antebrazos de CrossFit

Ese psss de vacío es la sirena de la derrota. Golpeas la tapa, la pasas por agua caliente, pides ayuda al primer humano que pase por casa. El frasco te ha puesto en tu sitio.

abrir frasco chupa chups

Nivel de humillación: variable (depende de quién te vea)
Solución habitual: el truco del golpe lateral + rezar

4. El sobre de ketchup

O no se abre o explota, no hay término medio. El resultado: tu bandeja es una escena del crimen minimalista.

chupa chups

Nivel de humillación: público
Solución habitual: abrirlo lejos de cualquier prenda blanca (spoiler: no funciona)

5. El Chupa Chups clásico (hasta ahora)

Pequeño, inocente, traicionero. Durante años nos entrenó en la microingeniería dental: girar, morder, arrancar con uñas. Un caramelo que pedía sacrificio.

Nivel de humillación: íntimo
Solución habitual: dientes (no recomendado por ningún dentista ni diseñador)

La rara excepción: cuando el diseño te hace la vida más fácil.

Chupa Chups más fácil de abrir

chupa chups

Aquí pasa algo extraño: el envase colabora. El nuevo envoltorio simplemente es más fácil de abrir. No hay truco oculto. No hay que aprender un ritual. Tiras donde toca y el caramelo aparece. Fin del drama. Fin de usar la boca como herramienta de ingeniería.

Lo interesante no es solo que se abra mejor, sino lo que simboliza, ya que se trata probablemente de la primera y única marca que reconoce un microproblema cotidiano y lo arregla sin hacer ruido.

Moraleja (con una sonrisa)

Vivimos rodeados de pequeños imposibles. Son envases que convierten lo sencillo en un test de paciencia. Nos reímos porque es universal y un poco absurdo, pero, cuando alguien lo resuelve bien, se nota. No hace falta una revolución tecnológica para mejorar el día. A veces basta con que el objeto deje de luchar contra ti.

Traducción práctica: menos peleas innecesarias, nada de utilizar los dientes para abrir el envoltorio, más caramelo en la boca. Porque lo imposible, muchas veces, solo necesitaba un buen diseño.

¿Qué opinas?

Último número ya disponible

#145 Especial aniversario

Sobre nosotros

Yorokobu es una publicación hecha por personas de esas con sus brazos y piernas —por suerte para todos—, que se alimentan casi a diario.
Patrick Thomas

Suscríbete a nuestra Newsletter >>