Delayed Gratification y el periodismo de la paciencia

Delayed gratification es una revista que se ha despojado de los complejos que persiguen a muchos medios de hoy en día. No sufre una crisis de identidad porque tienen muy claro lo que quieren ser. Esta revista trimestral británica va ya por su cuarto número en su apuesta por un periodismo pausado que busca revisitar los grandes temas de la actualidad con el beneficio de la retrospección.

Son 112 páginas, sin publicidad, sin miedo a los artículos largos, con infografías. Sus autores evitan entrar en la confrontación entre internet y papel, y no se venden como un antídoto a la vorágine de la actualidad. Prefieren posicionarse como algo complementario.

“Nos encanta el ritmo frenético de los medios actuales de la misma manera que nos encanta tomarnos nuestro tiempo para encontrar tendencias y analizar las cosas con tranquilidad. Una cosa no quita la otra”, explica Rob Orchard, director y fundador de la revista.

En línea con esta filosofía, en el interior de la revista hay sitio para artículos de más de 3.000 palabras. “Esos que ofrecen grandes recompensas a los que estén dispuestos a esforzarse para leerlos”, cuenta Orchard.

Con la cuarta edición a punto de salir a la calle, hablamos con Orchard para que nos contara un poco más sobre la revista.

¿Cuál es el significado del periodismo slow para vosotros? ¿No es más que volver a las raíces de la profesión?

Es algo que se define por lo que no es. ‘Fast Media’ es tuitear, escribir posts en vivo, canales de noticias de 24 horas y nuestro equipo editorial ama eso. Pero llega un momento en el que todas esas noticias acaban siendo abrumadoras. Pensamos que había una oportunidad para escoger lo que realmente importa. También hay otros factores. La agenda informativa se mueve tan rápido que frecuentemente se cubren acontecimientos y a los pocos días se dejan a un lado. Se pierden los matices. La retrospección permite volver a una noticia importante y explicarla mejor. Luego también está el punto de crear un producto cuidado, artesanal. Hacemos muchas infografías y, como tenemos tres meses para hacerlo, podemos escoger muy buenos temas.

Cada vez existen menos lugares para hacer este tipo de periodismo. ¿Os beneficia que haya tanto talento en la calle?

Sin duda. Es muy raro que, hoy en día, alguien te dé la oportunidad de publicar artículos de entre 3.000 y 5.000 palabras. Nosotros ofrecemos un foro para eso. En el primer número de la revista, uno de nuestros periodistas hizo un artículo de 4.000 palabras sobre la divisón judía de la ‘English Defence League’, un partido de extrema derecha. Fue muy estimulante poder tratar el tema con tanto tiempo y profundidad.

Ahora hay una tendencia hacia los medios de comunicación que defienden con vehemencia su ideología. Un estudio reciente dice que muchos telespectadores de Fox News están peor informados que las personas que apenas ven noticias. ¿Cómo os posicionáis en este respecto?

Es un fenómeno que da mucho miedo. Una de las grandes ventajas de tener tres meses para hacer algo es que no tienes que ser parcial. Tienes tiempo para ver las tendencias, buscar todos los puntos de vista y entender realmente cada historia sin necesidad de añadir una opinión. Esto se ha vuelto algo que llena muchas páginas en el resto de medios pero no buscamos la doctrina. Buscamos lo fascinante, lo que se ha perdido por el camino en esta vorágine de noticias.

¿En ese sentido es difícil mantener la línea editorial y no entrar en esos juegos?

Es dificil, recibes mucho material pero tienes que explicar que no es lo que buscas. No creo que tengamos la fórmula perfecta todavía y necesitamos más recursos.

¿Hasta ahora cómo está funcionando la revista?

Muy bien. Estamos realmente contentos. Las ventas han ido mejorando, especialmente en estos meses que se acerca la navidad. No hemos tenido que incluir publicidad por el momento, aunque no es algo que hayamos descartado para el futuro. Curiosamente pienso que si esto hubiera salido hace cinco años, no habría funcionado. Los periodistas estamos en un proceso de cambio de identidad. Estábamos acostumbrados a ser los intermediarios de información. Ya no lo somos. Mira lo que pasó en Inglaterra el otro día. Grabaron a una mujer lanzando insultos racistas en un tranvía y en poco más de un día ese vídeo se había propagado por todo el país. Hoy el líder de la oposición ha hecho declaraciones sobre el incidente y seguramente lo hará también el primer ministro. Todo se produce a una velocidad de vértigo. Pero eso no hace que los periodistas seamos irrelevantes. Hace que sea cada más importante poner nuestros esfuerzos en ir a las fuentes, hablar con los distintos puntos de vistas y presentar reportajes equilibrados. Supone volver a los orígenes.

¿Por qué piensas que no hubiera funcionado hace 5 años una revista como la vuestra?

Creo que la gente está emocionada con la revista porque se sienten identificados con la idea. Entienden el concepto. Están rodeados de medios que nunca se han movido tan rápido como ahora. Twitter ha cambiado todo. Estamos ante una situación en la que la gente tuitea en directo desde los juzgados. Esto no tiene precedentes. La gente agradece tener un complemento a eso.

Pero tampoco parece que los grandes medios estén ayudando a conseguirlo. Están recortando equipos y sucumbiendo cada vez más ante las presiones de la publicidad…

Están en una posición muy complicada pero allí también están las oportunidades de los medios de nicho, como el nuestro, para rellenar esos huecos.

¿No incluir publicidad es una ventaja? ¿Permite evitar las presiones de los anunciantes para entrar en el contenido?

Por el momento no es algo que nos tengamos que plantear porque no aceptamos publicidad. Pero lo bueno también es que no hablamos de temas que puedan dar pie a esa situación. También nuestros editores vienen de este negocio y lo tienen muy claro a la hora de proteger la independencia de los periodistas.

¿Muchas revistas han perdido su credibilidad debido a ello?

No es algo que vea mucho pero en alguna ocasión he cogido una revista en una sala de espera y me he encontrado con que básicamente es un panfleto para el anunciante de turno. Cuando te metes en esa situación, destruyes tu credibilidad aunque logres ganar más dinero.

¿Cómo funciona la distribución de la revista? Siempre es algo complicado para las revistas pequeñas debido a los costes…

Intentamos que nuestra página web sea nuestro mayor quiosco. La mayor parte de los ejemplares que vendemos son a través de nuestra página. También estamos en algunos hoteles y en las salas VIP de Virgin Atlantic. Estamos en tiendas que nos gustan y queremos estar en más librerías independientes.

¿Habéis realizado muchos estudios de mercado antes de lanzarlo?

Esto es un proyecto movido por la pasión. Le hemos dado millones de vueltas en muchos pubs. Hay distintas formas de hacerlo. Se puede hacer para un público determinado, una revista que busca satisfacer a sus lectores con focus groups y siempre tenerlos en cuenta. Nosotros en realidad hicimos una revista que nos gustaría leer a nosotros mismos. Puede sonar arrogante pero no es más que reivindicar nuestra profesión. Somos geeks de las revistas y este es nuestro intento de sacar a la luz esas inquietudes.

Delayed Gratification ofrece un de descuento del 20% para los lectores de Yorokobu. El código es: ‘newsubscriber’.

Gracias a Ana Piferrer García por informarnos sobre la existencia de esta revista.

Último número ya disponible

#141 Invierno / frío

Sobre nosotros

Yorokobu es una publicación hecha por personas de esas con sus brazos y piernas —por suerte para todos—, que se alimentan casi a diario.
Patrick Thomas

Suscríbete a nuestra Newsletter >>