Hay reportajes que empiezan con una idea clara. Este no. Cuando te cuentan la historia por primera vez, cuesta decidir por dónde cogerla. Podría ser el anuncio de un libro. También el de una subasta de arte. O un homenaje a uno de los humoristas gráficos más importantes de este país. Incluso podría presentarse como una acción solidaria.
Pero, en realidad, es todo eso a la vez. Y quizá por eso la mejor forma de empezar sea con la frase que Antonio Fraguas, Forges, colocaba al pie de muchas de sus viñetas cuando quería que el lector no pasara página demasiado deprisa: «No te olvides de…». No te olvides de Forges. No te olvides del humor. No te olvides del libro. No te olvides de la ciencia. Y, sobre todo, no te olvides de las enfermedades olvidadas.






