
El teclado y la tableta se habían vuelto imprescindibles en su trabajo. Todas sus ilustraciones eran digitales. Hasta que un día se hartó. Jacopo Rosati se hastió de pasar toda su imaginación por un ordenador y decidió volver a usar las manos como hacía en el colegio.
El italiano, originario de Mestre, explica en su web que se fijó en el fieltro porque es un estilo poco explorado en diseño gráfico y proporciona una calidez que el trazo creado en pantalla no ofrece.
El ilustrador trabaja esta nueva modalidad desde hace algo más de un año y en ese tiempo ha realizado collages para varias publicaciones y para su colección personal.















Y un autorretrato de Jacopo Rosati.
Los collages de fieltro de Jacopo Rosati
Artículos relacionados
17 de septiembre de 2026
La gestión del tiempo como estrategia cognitiva en China
16 de septiembre de 2026
Óscar Domínguez, el surrealista que inventó la decalcomanía
16 de septiembre de 2026
La impaciencia del espejo negro: ¿desbloqueamos el móvil por vicio?
14 de septiembre de 2026
Cómo retratar lo cotidiano, según Holly Farrell
Misma categoría

Sobre nosotros
Yorokobu es una publicación hecha por personas de esas con sus brazos y piernas —por suerte para todos—, que se alimentan casi a diario.

