El País publica este fin de semana un artículo sobre la decreciente influencia de la iglesia (aunque tacharla de casi irrelevante parece un poco aventurado). En paralelo, la sede central de Apple anuncia unas cifras récord de visitas a sus tiendas. Más de 300 millones de personas se pasaron por sus 375 establecimientos repartidos por el globo.
Apple reveló además que los Genius Bar, las zonas situadas en el interior de sus tiendas donde sus clientes acuden para resolver dudas, reciben más de 50.000 visitas diarias. Lo que, en términos religiosos, equivaldría al confesionario.
Mientras que el poder de convocatoria de la religión católica y protestante disminuye, el culto a Apple sigue un crecimiento espectacular e imita, para bien o para mal, algunas pautas de la religión.
Al igual que los creyentes veneran a su vírgenes y santos, el lanzamiento de un producto nuevo de Apple es capaz de generar comportamientos como este:
Similares a este:
A esto se añade la muerte de su profeta, Steve Jobs, que, si ya provocaba idolatría de un sector de la población, ahora adquiere un nuevo elemento de mística (al margen de las multiples críticas sobre su legado). Jobs es el Jesús de la religión Apple.
Apple cuenta además con algunos de los fanboys más intransigentes que no encajan muy bien las criticas a la compañía. Cada religión tiene su ala dura fanática. Al que tenga dudas le invito a pasarse por un foro de usuarios militantes de Apple.
Ser una organización mundial que inspira idolatría ha permitido a la Iglesia convertirse en una de las organizaciones financieras más poderosas de la historia. Apple está ahora mismo en sus cotas más altas en bolsa y es hoy la empresa más valiosa del mundo. Las dos partes son maestras en convertir esa adoración en dinero.
¿Más similitudes?
Ambas organizaciones mantienen un secretismo y hermetismo, aunque Apple está obligada a ser más transparente con sus finanzas debido a que cotiza en bolsa. Las dos organizaciones tienen complejos entramados para evadir impuestos. La Iglesia opera con el beneplácito relativo de la ley. Apple tira de ingeniería financiera y los mejores abogados para minimizar sus pagos al fisco usando mecanismos que no están exentos de polémica. Las dos organizaciones reciben críticas por ser cerradas.
Las dos tienen poderosas plataformas por las que cobran peaje. El Appstore se lleva 30% de comisión; algunas iglesias cobran por entrar en su interior. Apple tiene productos que recaudan dinero para la causa. La Iglesia cuenta con curas y misioneros que ayudan a recaudar dinero y nuevos fieles (clientes).
Apple tiene una némesis y enemigo: Bill Gates y Microsoft. La religión, el diablo.
Y si tienes más dudas sobre esto, este vídeo ofrece algunas reflexiones acerca del tema.
La ciencia todavía tiene poco que aportar sobre este debate, aunque sí existe un pequeño experimento que realizaron un grupo de neurocientíficos a Alex Brooks, editor de la revista World of Apple, que dice pensar en la compañía las 24 horas del día. Cuando analizaron su cerebro encontraron que reaccionaba a estímulos relacionados con la compañía de forma muy similar a estudios que habían realizado anteriormente con un grupo de fieles religiosos. Los comportamientos y las zonas del cerebro actuaban de forma casi idéntica.
Los que esperan remplazar la religión por otra más acorde a un mundo moderno seguramente acabarán decepcionados con el nuevo orden de las cosas. El consumismo es el dios de la vida moderna y Apple es quien mejor lo ha aprovechado.
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Foto procesión: Varios Criterios