Si Warhol es Dios, aquí está su altar

Museo Helga de Alvear

Si al entrar en la estación de Atocha de Madrid tropiezas con un altar a Andy Warhol, párate un momento y déjate cautivar por lo que allí veas. Pop-Up-Marilyn es la instalación artística que ha creado el suizo Thomas Hirschhorn para celebrar el 5º aniversario del Museo Helga de Alvear de Cáceres, donde actualmente se expone una muestra antológica de su obra titulada My Atlas # Our Atlas.

Museo Helga de Alvear

Presidiendo el altar, una Marilyn de Warhol traída del museo y elegida por el artista para construir en torno a él un ara al genio del pop-art del que Hirschhorn es ferviente admirador. «Exhibir Pop-Up-Marilyn en las estaciones de tren y autobús de Madrid y Lisboa, y finalmente en el museo de Cáceres, es un homenaje a Helga de Alvear y su pasión por el arte —afirma el artista suizo—. Es también una reverencia a la Marilyn de Andy Warhol, que pertenece a la Colección Helga de Alvear, y su forma le da cuerpo, como un altar en el espacio público, para celebrar el arte, siempre y en todas partes».

Esta obra de arte efímero (se desmontará a las 18.00 de la tarde para ser instalada al día siguiente en Lisboa y regresar, posteriormente, al museo cacereño) es una de las actividades que la directora del museo Sandra Guimarães ha programado para celebrar ese quinto aniversario y, de paso, dejar de lado el centralismo en el arte porque, según sus propias palabras, en arte «no hay periferias».

«Si lo haces aquí, puedes hacerlo en cualquier lugar», es el lema de esta instalación artística que pretende ser una sencilla invitación a compartir el arte, salir al encuentro del público y eliminar las paredes del museo sacándolo a la calle. Pero también la comunicación pública de la intención del museo cacereño de abrirse al mundo, de internacionalizarse.

Museo Helga de Alvear

«Queremos seguir replanteándonos el papel del museo del siglo XXI como una institución crítica que se transforma, al tiempo que desarrolla una comunidad de relaciones, así como las condiciones y métodos a través de los cuales tiene lugar el aprendizaje y la experiencia del arte —explica Guimarães—. Seguiremos construyendo un museo abierto al mundo y sin compartimentos, un verdadero instrumento crítico que permita el contacto directo entre el artista, el público y la sociedad; capaz de promover intercambios y generar encuentros, así como de proporcionar una plataforma para el poder transformador del arte».

El Museo Helga de Alvear fue creado para albergar una de las colecciones privadas de arte contemporáneo internacional más relevantes de Europa, desarrollada a lo largo de 60 años por la destacada galerista, coleccionista y filántropa Helga de Alvear (1936-2025). Con más de 3.000 obras de arte de más de 600 artistas de los cinco continentes, en la colección conviven creaciones de Wassily Kandisnky, Dominique González-Foerster, Haegue Yang, Olafur Eliasson, Georg Baselitz, Tracey Moffatt, Walid Raad, Carmen Herrera, Gabriel Orozco, Isaac Julian, Ángela de la Cruz y el propio Thomas Hirschhorn, entre otros.

Museo Helga de Alvear
Foto: Jorge Armestar / Museo Helga de Alvear

Además de la colección, el museo está desarrollando un programa de exposiciones temporales, así como proyectos de community engagement. Gratuito, accesible y abierto, pretende ser, además, un lugar para la experimentación, la investigación y la difusión, donde el arte es una herramienta para el pensamiento crítico.

«Aquí el arte es un encuentro inesperado de alguien que pasa para coger un tren. Es una invitación sencilla para venir a descubrir el arte». Porque, como afirma Sandra Guimarães, el arte y el museo son, hoy más que nunca, un lugar de resistencia.

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