Koert van Mensvoort, el padre del concepto Next Nature

El artista, filósofo y científico neerlandés sostiene que la tecnología se ha vuelto tan compleja, generalizada y autónoma, que ahora se comporta como una naturaleza propia.
Next Nature Network; Reprodutopia, artificial womb

La ciencia y el arte son el hilo conductor de su vida. Su pensamiento y manera plasmarlo se parecen al museo que reabrió en 2022 en Eindhoven. El mismo museo es la sede de la organización sin ánimo de lucro que dirige y fundó hace más de veinte años Koert van Mensvoort (1974, Veldhoven. Países Bajos). Museo y organización comparten nombre, Next Nature. En ambos trabajan creadores, pensadores y colaboradores creativos.

Koert es artista, filósofo, científico y diseñador. Con Next Nature lo que quiere es mostrar una nueva visión de la naturaleza y la tecnología ya que se tiende a una visión estática de ambas. Para hacerlo recurre al montaje de exposiciones en el museo. Un espacio en el que los seres humanos, la naturaleza y la tecnología se unen y se desafían mutuamente. Cabe destacar la exposición RetroFuturo. En la misma se muestra cómo las personas del pasado imaginaban el futuro y cuáles son nuestras expectativas actuales.

Idea que plasma una fotografía de una campaña publicitaria de la década de los 60 en la que se ve a una mujer astronauta anunciando un producto de limpieza. «Las mujeres del futuro harán de la Luna un
lugar más limpio para vivir», era el lema del anuncio. Un lema machista y conservador en la actualidad, pero que al ponerlo en perspectiva resulta progresista porque daba la bienvenida a las mujeres no solo al espacio, sino al sector aeroespacial como trabajadoras, en una época en la que a las mujeres apenas tenían presencia fuera del ámbito doméstico.

En Eindhoven vive con su mujer y ha encontrado el hábitat adecuado para dar forma unas ideas que provocan reflexiones y debates entre la gente que le escucha. Sus pensamientos y sus correspondientes desarrollos han convertido a Koert en un conferenciante muy solicitado por todo el mundo. De su trabajo se hacen eco los medios de comunicación internacionales. En 2014, recibió el Premio de Diseño Holandés por su trabajo innovador. Algunas de esas ideas son que hoy en día existen más patentes registradas que especies biológicas conocidas, que distinguimos entre naturaleza y tecnología porque nos ayuda a comprender una realidad compleja o que es tentador pensar que la tecnología nos sirve a nosotros, pero cada vez es más bien al contrario.

Robert Valentijn, responsable de la recaudación de fondos del Museo Next Nature, cuenta que el embrión de esas ideas es una pregunta que Koert siempre se hace: «¿Qué pasaría si…». Sabe dar forma a las ideas abstractas y aterrizarlas en la opinión pública. Más que el rigor académico, su fortaleza reside en la comunicación.

Koert van Mensvoort comenzó su carrera en los 80 creando videojuegos. En los 90 amplió su foco de interés y cursó diferentes estudios: una maestría en Informática por la Universidad Tecnológica de Eindhoven, una maestría en Bellas Artes por el Instituto Sandberg y un doctorado en Diseño Industrial por la Universidad Tecnológica de Eindhoven. Esa diversidad de conocimientos le llevó a desarrollar el concepto de Next Nature. Idea que expone que la tecnología se ha vuelto tan compleja, extendida y autónoma que ahora se comporta como una naturaleza propia. Para Koert los seres humanos y la tecnología evolucionan juntos.

Koert Van Mensvoort (Foto: Judith Warringa)

El objetivo es encontrar un futuro que beneficie a las personas y al planeta. De niño era curioso, imaginativo y un poco inquieto. Siempre le interesó cómo funcionaban las cosas y cómo podría cambiar el mundo en el futuro. No solo le interesaba lo que era, sino sobre todo lo que podría ser. Más que jugando disfrutaba construyendo cosas y creando mundos imaginarios. En 1992 creó Trojka, una variante del Tetris. Los videojuegos para él capacitaron a toda una generación para comprender intuitivamente sistemas, interfaces y entornos virtuales. Son (los videojuegos) entretenimiento y prototipos culturales: laboratorios iniciales para la realidad híbrida en la que vivimos hoy, donde lo virtual y lo físico se solapan cada vez más.

El Museo Next Nature  se aloja en un platillo volador posado en una alfombra verde donado por la casa Philips en los años 60. En su interior antes hubo un museo dedicado a los avances del futuro. El platillo en cuestión responde al nombre de Evoluon y cuando Koert lo vio de joven le inspiró a pensar de manera diferente sobre la tecnología y la evolución. La tecnología la entiende como el autorretrato de la humanidad. Una herramienta que no es neutral que moldea quiénes somos, cómo pensamos y convivimos. Es una fuerza que creamos, pero que a su vez nos transforma. Por eso cree que debemos aprender no solo a usar la tecnología, sino a guiarla conscientemente.

A la evolución la ve como la capacidad de cambiar, un proceso creativo que genera nuevas ideas, formas y estilos de vida. Uno en el que él, por ejemplo, ve a la población consumiendo carne cultivada, lo que se traduce como un paso evolutivo en nuestro sistema alimentario por la presión ecológica de la ganadería industrial y a crecientes preocupaciones morales de una parte de la sociedad. Koert nos hace preguntarnos si esa carne cultivada es un alimento natural o no.

Al respecto de esta cuestión ha desarrollado un par de proyectos; el supermercado ambulante NANO, que presenta productos especulativos basados ​​en la nanotecnología y Bistro In Vitro, un restaurante especulativo que explora el futuro de la carne cultivada en laboratorio, y ha escrito The In Vitro Meat Cookbook, el primer libro de cocina del mundo sobre carne cultivada en laboratorio y sus implicaciones culturales. También es autor de Next Nature: Why Technology is our Natural Future, Save the Humans, Pyramid of Technology, What You See Is What You Feel y Natuur 2.0.

Hendrik-Jan Grievink, quien colaboró estrechamente con Koert durante las primeras etapas del desarrollo de Next Nature, explica que tiene un agudo sentido para detectar cuándo un desarrollo tecnológico traspasa un umbral y se convierte en una condición cultural más amplia. Para Koert la carne cultiva es adaptación e innovación. Eindhoven está marcada por el diseño, la tecnología y la experimentación. Lo que ha hecho que en las incubadoras de la ciudad se desarrolle una sólida tradición en imaginar futuros y prototiparlos en la práctica. Esto convierte a la ciudad en un terreno fértil para ideas sobre la relación entre los seres humanos, la naturaleza y la tecnología, incluso cuando estas ideas
están inconclusas o resultan incómodas.

Ese platillo volador y la propia ciudad son geografías clave en su mente. Andrés Delhaas, ponente y coordinador de la Next Nature Academy, confiesa que Koert contagia su entusiasmo por la naturaleza, la tecnología y el futuro. Futuro que Hans Steenbergen, editor jefe de Food Inspiration, dice que «no predice, sino que lo explora, lo pone a prueba e invita a los demás a reflexionar sobre su papel en el mismo. Es un visionario con precisión que nos hace sentir el futuro». Koert no ve a los robots sustituyéndonos, sino creciendo a nuestro alrededor. La evolución no se detiene en la biología; continúa en los ámbitos cultural y tecnológico.

Para Hans Steenbergen, lo atractivo de la idea de Next Nature, que nuestras tecnologías se han vuelto tan omnipresentes que conforman un entorno en sí mismas, es que replantea la tecnología no como algo artificial o externo, sino como algo que se ha vuelto tan incontrolable, complejo y natural como la propia naturaleza. Lo que nos obliga a desarrollar otro tipo de relación con la tecnología. En la actualidad la tecnosfera emerge sobre la biosfera. Lo que hoy se considera artificial, mañana puede parecer natural. La naturaleza cambia con nosotros.

Koert recurre al teléfono móvil para hacer tangible esa idea: si ahora salimos de casa sin ese dispositivo móvil sentimos que nos falta una extremidad. Es una herramienta de comunicación, navegación, memoria e imaginación, pero también un recordatorio constante de la profunda integración de la tecnología con nuestra identidad. Koert tiene teléfono móvil, lo que no tiene son hijos biológicos. Dice que le interesa difundir más memes que genes.

Hendrik-Jan Grievink explica que, aunque la tecnología se esté volviendo tan omnipresente, compleja y autónoma que comenzamos a relacionarnos con ella de manera similar a lo que tradicionalmente llamamos naturaleza, esto no es una celebración, tampoco una crítica. «Es un intento de cambiar la perspectiva e invitar a la reflexión». Los seres humanos desarrollamos tecnología, pero ésta también se difunde, se propaga y nos transforma, del mismo modo que la naturaleza no es un lugar, sino un proceso. Koert entiende por naturaleza todo lo que crece y evoluciona de forma autónoma: bosques, océanos y animales, pero también los fenómenos que se originan con los humanos y luego desarrollan su propia dinámica, como los mercados financieros, las redes informáticas y los memes virales.

Fuera de ese platillo volador aterrizado que es Evoluon, la mente del carismático y optimista Koert no desconecta. Además de escribir libros, lee aquellos que exploran cómo coevolucionan los humanos, la tecnología y los sistemas planetarios. Ahora está leyendo The Giver, una novela distópica juvenil publicada en 1993 y escrita por Lois Lowry. Con su esposa está viendo la serie Pluribus, del creador de Breaking Bad que trata sobre una escritora que se convierte en la última esperanza de la humanidad cuando una fuerza extraterrestres se quiere apoderar del mundo. Le encanta. Como diseminar sus ideas, igual que una abeja esparce el polen después de tomar el néctar de las flores.

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Patrick Thomas

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