«No existe ninguna capacidad humana que no tenga algún animal. Y cuando digo ninguna, es ninguna». Lo dice Pablo Herreros, un antropólogo que se ha pasado la vida observando y conviviendo con bonobos, chimpancés y gorilas, entre otros cuantos animales.
Este cántabro de nacimiento piensa que algo tuvo que haber influido en su pasión por la animalada, aunque no se acuerde, que durante sus primeros meses de vida su familia fuera propietaria de un zoológico. De pequeño, mientras a otros niños les gustaban los dinosaurios y los insectos, él lo que recuerda es que le «flipaban los monos». Y también piensa que en todo esto de la devoción por la fauna «seguro que tuvo algo que ver el hecho» de que su servicio militar lo cambiara por ser cabrero. Pero eso era antes de que palabras como animales, primates, simios u homínidos terminaran por obsesionarle del todo, hasta el punto de hacerse un experto a nivel nacional en la materia.
También antes de ser parte del equipo de trabajo de Eduard Punset en su fundación y firmar su blog Somos Primates; de dirigir programas de inteligencia emocional; hacerse coach; ser invitado a programas televisivos como el show de Andreu Buenafente, de publicar un blog en el diario elmundo.es comparando los comportamientos del hombre con los de los simios y escribir recientemente un libro: Yo, mono.
En la obra Herreros se da un paseo por los comportamientos, las relaciones y las capacidades humanas para relacionarlas -ejemplo tras ejemplo- con las cotidianidades de la selva. «Si el origen de la vida sucedió hace 4.500 millones de años, y nos separamos de los chimpancés y bonobos hace cinco millones de años aproximadamente, implica que hemos sido el mismo organismo durante los 4.495 millones de años. Y por si fuera poco, compartimos el 98% del ADN», sostiene. «Es de esperar que muchos comportamientos sean similares, y analizando lo que hacen otros primates, podemos rastrear las raíces de aspectos tan cotidianos como saber por qué somos cotillas o por qué estafamos, de dónde viene la admiración por Messi, o por qué nos sentimos incómodos en un ascensor… Y también encontrar información práctica y soluciones a temas que preocupan mucho a la sociedad actual».
Está tan convencido de que los animales son como los humanos que dejó de creer en Dios el día que su profe de religión insinuó que su perrito no iría al cielo. Los comportamientos de las bestias son la materia prima que él ahora utiliza en sus textos para hablar de asuntos como la composición del Parlamento, el IBEX 35, los asesinatos políticos o la OTAN.
Yorokobu le ha querido cuestionar para saber si se le puede pillar en algún renuncio en su afirmación: «No existe proceder humano que algún animal no haya experimentado, aunque sea a distinto grado de desarrollo».
(Foto: Belén de Benito)
Pablo, no puede ser que de todo todo haya un animal que tenga un comportamiento idéntico. Hay cosas que son como… como más de humano.
Te sorprenderías.
Pues sí. Por ejemplo, por empezar difícil, ¿cómo podría apreciar un animal el arte?
¿Sabías que en Japón hicieron un experimento con palomas para diferenciar un Monet de un Picasso, y las palomas supieron hacerlo? Se les premiaba con comida cuando elegían a Picasso, por ejemplo, y al final ellas acababan sabiendo qué cuadro de las parejas era un Picasso, eso les aseguraba el bocado.
¿En serio?
En serio.
Joe, las palomas de mi barrio no parecen tan listas. Pero bueno, prosigamos: habilidades sociales. Ligar, que es la básica para los adultos. Un animal se salta los preámbulos y va al lío.
Las aves de emparrado le ponen piso a la novia. Construyen nidos y los decoran con conchas, moluscos, flores, cristales… La hembra elige macho en función del nido que más le gusta.
¿Y no son todos los nidos un poco iguales en realidad? ¿O también saben los animales de creatividad arquitectónica?
Los gorilas y los chimpancés, que son los que yo más conozco, cada día cambian de casa, y lo hacen calculando la dirección de la lluvia y del viento. Por ejemplo, en las épocas húmedas, las elevan para evitar la humedad del suelo si llueve.
Pero al fin y al cabo son cosas que van haciendo por instinto, y cada uno tiene su rol en su grupo o manada, pero no tienen una consciencia de lo que hacen realmente en su sociedad, o de cuál es su papel como individuos.
Te pongo como ejemplo los deportes, nuestro comportamiento en ellos, en las gradas. Lo forofos que nos ponemos a la hora de animar a una selección. Las mismas olimpiadas comenzaron siendo una competición de ciudades en guerra para evaluar a los guerreros del otro bando. Querían ver a sus representantes, a sus mejores hombres, midiéndose unos con otros. Pero es que eso de seguir y verse representado por el Messi de la manada, lo hacen los chimpancés igualito. Ellos, por ejemplo, para salir a cazar, prefieren elegir el grupo donde está el más experto, seguirle, de alguna manera que les represente y les ayude. Este comportamiento lo vemos reflejado incluso en los niños cuando eligen equipo de fútbol: al mejor se le elige el primero y es respetado por todos. Y luego estaban los tipos como yo, al que siempre elegían el último porque era muy malo, pero eso era naturaleza en su pura esencia.
Oye, me sorprendió mucho lo de las palomas que diferencian cuadros. ¿También hay animales que les pirra la música?
En experimentos con chimpancés hemos comprobado que si le sintonizas una melodía que conoce, y otra en la que has cambiado algunas notas, él elige el botón de la melodía que está bien hecha.
Entonces puedo invitar a una chimpancesa a un concierto. Supongo que nada de darle drogas.
¡Las usan!
No jodas
Hongos, hierbas alucinógenas, asaltan cultivos de marihuana… Hay casos de canguros ladrones de opio de las plantaciones de los laboratorios, de caballos adictos a la crazy weed, y has de saber que a los ciervos les encanta pasar algún día que otro comiendo amanita muscaria, lo que cualquiera diría que es irse de setas.
Y a estos seguro que ni les hace falta receta médica, si les pilla la Guardia Civil…
A propósito de eso, también usan medicinas, claro.
¡Toma ya!, que tienen hasta botica. ¿Ejemplos?
El elefante toma alcaloides de la lechuga cuando tiene dolor de pies; los monos capuchinos se restriegan planta de citronela encima y, efectivamente, eso es un repelente de mosquitos que nosotros los humanos utilizamos porque comprobamos que funciona; los chimpancés comen carbón para desintoxicar el estómago, y efectivamente lo hace; y de toda la vida hemos visto a nuestros perros comer hierba, algo que hacen simplemente porque saben que les limpia el estómago de parásitos, en otras palabras, que les hace sentirse mejor.
Lo de la botica lo decía en broma, pero ya puestos a preguntar, no hay ninguno que tenga botiquín o caja de herramientas de verdad, ¿no?
No sé si llamarlo botiquín, pero saben prever, como nosotros. Los monos guardan utensilios que utilizaron en otros momentos, como un pequeño yunque para abrir nueces y otras herramientas. Afilan palos con las manos que conservan en algún sitio. Las nutrias arrastran a veces una almeja y una piedra que se ponen en la panza y utilizan para machacar alimentos. También los delfines se insertan una esponja en el morro para cuando buscan crustáceos entre las rocas, para no dañárselo.
No sabía que era para tanto. Háblame de sus capacidades emotivas y cognitivas, porque yo creo que será allí donde haya más diferencias. ¿Es así?
Verás, un ser inteligente es un ser que procesa información, porque ser inteligente no significa ir a la universidad ni escribir a ordenador. Eso que nos hace reaccionar ante un mismo estímulo y utilizar sistemas que lo resuelvan. Y los animales son capaces de hacer eso. Si pasa algo como un incendio, piensan un plan de huida tan rápido como tú o más. Eso es ser inteligente.
(Foto: Belén de Benito)
Reaccionar más rápido que yo en un incendio no es difícil ni para una planta, pero vale, me queda claro que los animales tienen conocimiento, ¿pero podemos hablar de emociones (siendo serios)?
Potencialmente todos los mamíferos, pájaros, reptiles y anfibios poseen la estructura del cerebro y los sistemas químicos apropiados para sentir emociones. Se duda si pueden los insectos y los peces.
Dame ejemplos de emociones que sientan los animales por los acontecimientos que les rodean.
Tristeza: Por la muerte, por ejemplo. Es el caso de los elefantes, los chimpancés, los macacos, los gorilas, los delfines, los perros… la pareja o el amigo o la madre pueden dejar de comer durante días. A veces cargan con las crías muertas durante días y las limpian porque no quieren separarse de ellas.
También hay consuelo. En algunas especies de monos, a un agredido otros le abrazan. Y obviamente la alegría, la sorpresa, que es la emoción universal. Dos chimpancés que hace tiempo que no se encuentran se abrazan y emiten sonidos altos, incluso son capaces de contagiarse la risa unos a otros.
Lo más común es identificar cuándo están enfadados, supongo.
Sí, pero lo que quizás no sabes es que sus enfados son como los nuestros. Algunos animales, como los elefantes, te la guardan. Tienen sentimiento de venganza. Pueden ir a matarte mucho después de que haya ocurrido el suceso que les ha cabreado. Hubo un caso en la India de una manada que fue a por los cazadores que habían matado a uno de ellos. Y otro caso en el que fueron a por los leñadores que estaban talando su bosque.
Y algo así, más sofisticado, como el asco…
El asco no es un sentimiento estúpido. Nos previene de entrar en sitios o de comer cosas que pueden ser malas para nuestra salud. La cota de asco se modifica culturalmente. Un chimpancé, por ejemplo, nunca se come algo que observa que está en mal estado.
Ya no sé cómo pillarte, Pablo. Dime directamente cosas increíbles que hayas visto hacer a un mono con su intelecto.
Tienen pensamiento abstracto, ¿sabías?
Pues no.
Usan símbolos, arte, ideas… Los gorilas y chimpancés pueden hasta aprender lenguaje de signos. Los primeros no los crean ellos, sino los cuidadores, pero después ellos mismos empiezan a juntar dos símbolos para crear un mensaje nuevo. Por ejemplo, el caso de un gorila diciendo cuello y trapo cuando estaba diciendo babero. O el de otro que dibujó una puerta con tiza en una pared cuando la puerta estaba cerrada. Y también tienen una increíble memoria visual. Hay imágenes de chimpancés a los que se les muestra unos números dispersos en una pantalla que desaparecen casi al instante, y saben pulsarlos en secuencia correcta con una precisión superior a la de la mayoría de nosotros.
Y si lo saben hacer todo, ¿por qué no han evolucionado como nuestras sociedades?
Claro que han evolucionado. Y sus sistemas de poder son similarísimos a los que nosotros utilizamos. Las alianzas, por ejemplo, fundamentales en nuestro mundo actual. En la selva hay jerarquías, como en los humanos, y de igual modo las alianzas dan la vuelta a las jerarquías. A mi quizás, Rajoy, a solas, puede imponerme, pero si nos juntamos unos pocos contra él en una manifestación, si nos aliamos, se pierde el miedo y su puesto alto no nos impresiona ni le sirve para nada. Los humanos que más sobreviven socialmente son los que más alianzas tienen, y los que mejor cuidan sus alianzas. Lo mismo los animales. Los chimpancés, para caer bien a otros chimpancés, les dan comida o les acicalan o les despiojan. Y no son cosas que tengan que hacer una tarde y ya, tienen que estar ahí como un amigo. Para defenderle si le atacan, por ejemplo.
¿Ya están corruptos los animales y tienen enchufismos?
No todo son comportamientos sociales convenidos, también hay mucha cooperación. Los perros, los lobos, los coyotes, son animales altamente cooperadores. Los mamíferos en general. Igual las hormigas o las ratas topo…
¿Podríamos hablar de un comportamiento político en los simios?
Webber decía que la política son los movimientos que realizamos para conseguir el poder. En base a eso, sin duda, los chimpancés son animales políticos. Aristóteles decía que solo los humanos podían hacer eso, pero se equivocó. Las alianzas y las habilidades sociales de las que te hablaba son de muchos tipos: presionan, a través de un amigo o en masa, como en los scratches que ahora se hacen. O secuestrando a las crías de otro, como los delincuentes de nuestras sociedades. También roban para quitarle cosas a sus enemigos y aprovecharse de sus beneficios, de lo que ellos se han molestado en cazar. Saben mentir: comportamientos como esconder la cojera o la broma de dar un golpe y simular que ha sido otro… Berlusconi se pone pelo, o Sarkozy alzas, y el rey, el difunto Chávez o Castro no hablan de salud para dar apariencia de buen estado y fortaleza. Los monos, por las mismas razones, no enseñan los dientes si saben que los tienen mal.
No solo son políticos, sino que son profesionales de ello, por lo que veo.
Sí, hacen y deshacen amigos a menudo por conveniencia. Y para ejercer el liderazgo en el poder, los líderes de los lobos o de los monos organizan objetivos comunes que les mantenga unidos en torno a ellos.
Si sé todo esto antes pongo a un mono a escribir mis artículos de Yorokobu y me voy de vacaciones. ¿No sabrás de alguno que pilote un poco de temas de innovación?
De innovación saben. Está el caso de los petirrojos como ejemplo.
Lo que me faltaba, me quedo sin trabajo porque me lo quita un petirrojo.
¿Qué es la innovación? Es generar una solución a un problema nuevo o bien crear maneras alternativas de explotar los recursos. Esto implica cosas como la invención de objetos o la mejora de capacidades sociales, tu manera de relacionarte con los otros y con el entorno. Exactamente eso hacen los animales. En Inglaterra se documentó que unos pajaritos llamados robins (petirrojos), en Londres, habían inventado una forma de levantar las tapas de las botellas de leche que ponían en las puertas de las casas para extraer la nata. El truco funcionaba, y en tan solo dos años, lo hacían petirrojos de todo el país. Se comparó su comportamiento con el de los herrerillos, otra especie, que también comenzaron a hacerlo al principio, pero su comportamiento no se extendió. Los petirrojos que habían empezado a hacerlo se habían convertido en unos innovadores entre los de su especie. A partir de allí se pueden analizar cuestiones diversas y dudas que muchos tenemos en nuestros trabajos actuales, como la de la difusión de las innovaciones; ¿qué hacía que en una especie se imitaran unos a otros y en la otra no? No tenían un sistema de comunicación más desarrollado… ¡era una cuestión social! A los petirrojos les gusta ir en bandadas y por eso se imitaban los unos a los otros. Sin embargo los herrerillos vuelan solitarios, y por lo tanto, no pueden enseñarle nada a los demás. Yo creo que eso nos enseña algo a nosotros los humanos.
¿Conoces más animales innovadores? Me interesa si voy a tener que hacer entrevistas para mi sustitución.
Está el caso de los macacos lavadores de patatas, en Koshima (Japón). No tenían alimento suficiente y empezaron a comerse las patatas que les tiraban desde los barcos. Como se llenaban de arena, les hacía daño a los dientes, pero un día a una hembra llamada Imo le dio por lavar la patata en el arroyo, y muchos miembros del grupo empezaron a hacerlo. Y después Imo empezó a lavarlas en el mar, que quizás le daba un sabor más salado al alimento, y el grupo la imitaba porque les sentaba mejor. Lo curioso de este hecho es que el único grupo que rehusó durante más tiempo a lavarlas fue el de los machos muy dominantes, que al final también tuvieron que aprender a hacerlo porque se convencieron de que les convenía.
¿Cómo hacen ellos para quitarle la razón a los poderosos cuando son más inteligentes, o saben que tienen un mejor plan o una mejor estrategia?
En la periferia de los grupos de primates dominantes se hacen muchas innovaciones, porque hay más necesidad. Y como en el caso de los humanos, también son los jóvenes los que más innovan. En algunos casos, si son buenas innovaciones, provocan nuevos empoderamientos.
Y no les ha dado por innovar para estar más a gustito, ¿o todo es de la caza al árbol y del árbol a caza?
También hay innovaciones que no tienen nada que ver con supervivencia, sino con la búsqueda de la comodidad. Hay macacos en Japón que de vez en cuando acuden a darse un baño en las aguas termales, los elefantes buscan fustas para quitarse moscos de encima; y en los mismos zoológicos se puede ver cómo algunos animales que cuentan con un plástico o una sábana se lo colocan de forma que les haga de gorro para la lluvia.
La verdad es que has ganado la batalla. No te he pillado en ningún renuncio. Dame una conclusión de todo esto.
Está claro que cuanto más aprendemos de los otros primates, más sabemos sobre los humanos. Es la referencia que proporciona el estudio de otras mentes activas, la llave más importante que poseemos para la compresión de la caja negra que representa nuestra especie.
(Foto: Belén de Benito)
No hay nada que sepas hacer que no supiera un macaco, un petirrojo o tu perro
