Relatos ortográficos: ¿Por qué escribimos ‘hueso’ y ‘óseo’ si tienen el mismo origen?

relatos ortográficos hueso oseo

Eran amigas desde niñas y presumían de ello. Desde que tenían memoria, siempre habían estado juntas y así seguía siendo. Eso, a pesar de que trabajaban para compañías rivales y, profesionalmente, estaban obligadas a convertirse en enemigas acérrimas. Pero sus principios estaban por encima de sus carreras y, lejos de distanciarse, encontraron la manera de que sus dos empresas llegaran a cooperar en algunos proyectos. Incluso en el amor parecían estar sincronizadas, puesto que las dos conocieron al mismo tiempo a dos atractivos camareros que atendían con una sonrisa a lo Tom Cruise la barra del local de moda que las dos amigas solían frecuentar.

Y de las sonrisas pasaron a los hechos, claro está, que ellas eran muy de acción y muy poco de cortejo largo. Poco sabían de aquellos maromos más allá de sus nombres de pila y sus buenas artes amatorias, y cuando un día, mientras las dos amigas se intercambiaban las invitaciones de boda con los dos novios haciendo de florero sonriente junto a ellas, estalló la bomba: «¿Sabías que son hermanos?», le dijo una a la otra. «¡Cómo van a ser hermanos si tienen apellidos distintos!», respondió la otra a la una. Y así, con una cuestión tan simple que podía haberse dirimido preguntando directamente a los interfectos o recurriendo al Registro Civil, comenzó entre ellas un debate que se fue haciendo bola hasta acabar en una bronca total que finiquitó décadas de amistad.

Hoy, cuando se cruzan por la calle, vuelven la cabeza para evitar mirarse. «¿Por qué nos enfadamos esa y yo?», se preguntan en la intimidad, sin ser capaces de recordar el motivo.

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Apellidos diferentes tienen también huérfano y orfanato, hueso y óseo o huevo y oval, pese a provenir de la misma madre. Entonces, ¿por qué unas llevan h y las otras no? Pues porque es un resto de ortografía antigua (pero muy antigua, más que tu abuela).

En los primeros pasos del castellano escrito, cuando aún no había reglas ni la madre que las inventó, la u y la v podían usarse tanto como vocales como consonantes. ¿Cómo evitar entonces que nadie leyera /béso/ en lugar de /uéso/ cuando se encontraban escrito ueso? Pues colocando delante una h para indicar que esa u era una vocal (y pasándose la etimología de la palabra por el arco del triunfo). Y de aquellos polvos, esa regla que nos tuvimos que aprender de que se escribe h delante de los diptongos ua, ue y ui. ¡Qué majos!, ¿eh?

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Yorokobu es una publicación hecha por personas de esas con sus brazos y piernas —por suerte para todos—, que se alimentan casi a diario.
Patrick Thomas

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