Los humanos llevan siglos viajando al espacio. No esperaron a inventar cohetes para trasladarse a otros planetas. Lo hacían con la imaginación. Tampoco necesitaban la precisión de la fotografía para sentirse inmersos en cualquier lugar de la galaxia. Los construían en dibujos.
En 1953 ningún humano había pisado la Luna pero, en cierto modo, ya se conocía el espacio. Durante todo el siglo XX el universo estuvo en cientos de relatos y novelas gráficas que presentaban un cosmos bastante similar al que las imágenes han mostrado después.
En 1953 apareció un viaje espacial en textos e ilustraciones de la neoyorquina Jeanne Bendick. El libro se llamaba The First Book of Space Travel y, en unas 60 páginas, explicaba, con rigor científico, el sistema solar y el funcionamiento de un cohete.
Bendick intentaba despertar el interés de los niños por la ciencia y la tecnología con este tipo de novelas gráficas. La estadounidense, nieta de un dibujante y autora de más de cien obras pedagógicas infantiles, lo explicaba así, según BrainPickings:
«Uno de los objetivos que me propongo en mi trabajo es que los lectores jóvenes vean que todo está conectado con todo. Que descubran que la ciencia no es una materia aislada. Es una parte más del día a día.
Los primeros científicos aprendieron a buscar en los pilares que ya habían construido estudiosos anteriores. A veces aceptaban sus ideas, y a veces las cuestionaban y las cambiaban.
A mí me gustaría involucrar a los lectores en el texto para que se hagan preguntas y traten de encontrar respuestas. Y si no las encuentran, no importa. Las preguntas son más importantes que las contestaciones.
Si fuera una hada madrina, mi regalo para cada niño sería la curiosidad».
El universo volvió a la Tierra tres años más tarde. En 1956 apareció otro libro sobre viajes espaciales. Se llamaba The Complete Book of Space Travel y, según Paleo-Future, la llegada a la Luna o a otros planetas ya era incuestionable. La pregunta que se hacían entonces era: ¿cuándo?
La introducción de la obra decía así, de acuerdo con el artículo de Paleo-Future:
El primer piloto del espacio ya ha nacido. Probablemente ahora tenga entre 10 y 16 años. Sin duda, él y sus padres escuchan la radio y ven programas de televisión que hablan de aventuras espaciales pero solo pueden ofrecer algunos datos precisos.
Este libro ha sido diseñado para mostrar los datos de los viajes espaciales y las condiciones que creemos que encontraremos en el espacio y entre los planetas y las estrellas. Estos hechos por sí solos son suficientemente emocionantes porque contribuyen a la aventura más emocionante del hombre: la exploración del universo.
La ciencia espacial dibujada del siglo XX
