
Un día cualquiera, Marina Rosso recibió malas noticias de su familia. Su abuela tenía problemas de salud y no estaban seguros si iba a durar mucho más tiempo. Saber esto le produjo un sentimiento de urgencia y necesidad de retratarla. De meterse en su vida y capturar el poco tiempo que le quedaba. “Necesitaba una excusa para estar cerca de ella”, explica la fotógrafa italiana. Puedes ver el resto del reportaje en Fotokobu.
57 años de vida, rutina y complicidad (Fotokobu)
Artículos relacionados
21 de agosto de 2026
Moments 2026: primeros nombres para un otoño entre Madrid y Málaga
20 de agosto de 2026
Multiversos, músicos de pueblo y la física del cover
20 de agosto de 2026
El Club de las Pequeñas Cosas o la mujer que decidió enviar cartas al siglo XXI
12 de agosto de 2026
¿Una historia con una piedra inmóvil como protagonista puede ser emocionante?
Misma categoría

Sobre nosotros
Yorokobu es una publicación hecha por personas de esas con sus brazos y piernas —por suerte para todos—, que se alimentan casi a diario.

