Influenciado por la ingente cantidad de divulgadores científicos que consumo compulsivamente en las redes sociales y por cierto asteroide patatoide que me arrancó una sonrisa recientemente, me animo a hacer mi propia interpretación de los conceptos más locos que he ido leyendo por ahí. Aviso a navegantes: no te puedes fiar de todo lo que ves en internet. Este artículo está inspirado en fuentes pseudocientíficas ya de por sí dudosas que, al pasar por mi sesgo e interpretación, han podido perder calidad por el camino. No me lo tengas en cuenta.
Estás siendo tragado por un sumidero galáctico supermasivo, y lo sabes
Artículos relacionados
17 de abril de 2026
Próxima parada: ¡La Estación de la Comedia!
16 de abril de 2026
La imagen número uno y el valle del desencanto de la IA
13 de abril de 2026
¿Estamos ahogándonos en un mar –estético– de lo mismo?
Misma categoría

Sobre nosotros
Yorokobu es una publicación hecha por personas de esas con sus brazos y piernas —por suerte para todos—, que se alimentan casi a diario.

