En 1883, el arquitecto Victor Horta finalizó el Hotel Tassel en Bruselas. Su fachada moderna, pero sobre todo sus interiores luminosos, ricos en vitrales, mosaicos y hierro forjado, marcaron un antes y un después en la historia de la arquitectura. Nacía el Art Noveau.
Se trataba de un nuevo lenguaje arquitectónico basado en la fluidez de las formas, la inspiración en la naturaleza y el uso innovador de materiales como el hierro y el acero.


Además de Horta, arquitectos como Paul Hankar, Gustave Strauven, Paul Hamesse y Henri van de Velde contribuyeron a definir un paisaje rico y diverso, en el que se reflejaban sus distintas personalidades: desde la exuberancia ornamental y los juegos cromáticos hasta propuestas más sobrias y geométricas, incorporando influencias internacionales y anticipando la evolución hacia nuevas corrientes estéticas.



Su legado se materializa en edificios y casas repartidos por distintos barrios de Bruselas. Dos ejemplos son la Maison Cauchie, con su fachada decorada con esgrafiados, y el Hotel Hannon.

El Art Noveau impregnó la vida cotidiana de la ciudad, desde residencias privadas hasta espacios de encuentro social. Bruselas se convirtió en un museo al aire libre.




Del 14 al 19 de marzo, durante tres fines de semana, el BANAD Festival invita a explorar esas joyas arquitectónicas repartidas por distintas zonas de la Región de Bruselas, algunas abiertas ahora al público por primera vez, a través de visitas a interiores y recorridos temáticos guiados a pie o en bici, además de otras actividades.






