Salomon Shereshevskii muriรณ con el hรญgado destrozado en Moscรบ. Era 1958 y los รบltimos aรฑos se los habรญa pasado bebiendo para olvidar. Fue el primer caso cientรญficamente documentado de hipermnesia (exceso de memoria), y la prueba de que un don puede ser una maldiciรณn.
Alexander Luria tenรญa 27 aรฑos cuando una tarde vio entrar en su laboratorio del Instituto de Psicologรญa de la Universidad de Moscรบ a un joven de unos 30 aรฑos que venรญa a que le comprobaran la memoria.
Se trataba de Shereshevskii, al que enviaban del periรณdico donde trabajaba entonces porque por la maรฑana, mientras distribuรญan la larga lista de tareas, con direcciones e informaciรณn necesaria para la redacciรณn de los artรญculos, el redactor jefe observรณ indignado que el joven no tomaba notas.
Le reprendiรณ por vago y descuidado; pero entonces, este replicรณ que no le hacรญa falta tomar notas, y lo demostrรณ enumerando una a una las tareas. Las suyas, y las del resto de compaรฑeros. Aquella tarde de abril de 1929 comenzรณ una relaciรณn entre Luria y Shereshevskii que se prolongรณ casi treinta aรฑos.
Luria escribiรณ The Mind of a Mnemonist: A Little Book about a Vast Memory (en Espaรฑa editado por KRK Ediciones) el verano de 1965. Las ventanas abiertas del estudio dejaban pasar el olor de la hierba y el susurro de las hojas de los รกrboles.
Tenรญa la mesa repleta de amarillentas cuartillas manuscritas en las que a lo largo de los aรฑos habรญa ido anotando el resultado de sus experimentos. Cuando se publicรณ en 1968, hacรญa una dรฉcada que Shereshevskii habรญa muerto. Aun asรญ, Luria lo identificรณ sencillamente con una S, como si una consonante fuera suficiente para toda una vida.
El libro inaugurรณ un nuevo gรฉnero literario que venรญa a ser un tipo de ensayo que combinaba la exposiciรณn de un caso clรญnico con un relato biogrรกfico. Luria dedicรณ el libro a aquel ยซser extraรฑo que, habiendo fracasado en la mรบsica y en el periodismo, se hizo mnemonista profesional, conociรณ a muchos hombres importantes, pero siguiรณ siendo hasta el final de su vida un ser inadaptadoยป.
Este enfoque en la personalidad se dio a conocer como ยซciencia romรกnticaยป, y era opuesta a la psicologรญa experimental dominante por entonces en Rusia que se basaba en experimentos de laboratorio como los de Pavlov con los reflejos condicionados. Y es, precisamente cuando Luria describe el mundo de Shereshevskii, que creemos estar en el terreno de la ficciรณn.
Incluso el neurรณlogo y escritor britรกnico Oliver Sacks leyรณ las primeras pรกginas del libro de Luria como las de una novela porque, como explicรณ, el argumento le recordaba al cuento Funes el memorioso, que Borges publicรณ en 1942.
Borges se adelantรณ 28 aรฑos al libro de Luria con Ireneo Funes, el compadrito de Fray Bentos (Uruguay) que, tras quedar postrado por un accidente, desarrollรณ una memoria fabulosa que le incapacitรณ tanto para olvidar como para dormir, porque ยซdormir es distraerse del mundoยป, y alguien incapaz de olvidar vive, aislado, en un mundo abarrotado de detalles del que es imposible distraerse.
El cuento es una larga metรกfora sobre el insomnio que Borges sufriรณ durante รฉpocas: ยซYo no puedo dormirme โexplicรณ en el programa televisivo Tiempo de Borges, emitido en junio de 1985โ porque para dormirme tendrรญa que olvidarme de mi cuerpo, del reloj, de las diversas piezas del hotel, de los arbolitos fuera, del pueblo fuera; entonces pensรฉ, quรฉ terrible serรญa el caso de un hombre con una memoria infinitaยป.
En el cuento de Borges, Ireneo Funes repasa, en latรญn y espaรฑol, los casos de memoria prodigiosa que Plinio el Viejo describiรณ en el capรญtulo 24 del libro VII de su Naturalis historia dedicado a la memoria, a la que el naturalista latino consideraba como un bien absolutamente indispensable para la vida.
Ciro, rey de los persas, que conocรญa el nombre de todos los soldados de sus ejรฉrcitos; Mitrรญades Eupator, capaz de administrar justicia en los 22 idiomas diferentes de su imperio; Simรณnides de Ceos, que inventรณ la mnemotecniaโฆ A ellos habrรญa que aรฑadir a Shereshevskii, solo que su don no pertenece ni a la mitologรญa ni a la ficciรณn.
El primer experimento
En aquel primer encuentro de 1929, Luria propuso a Shereshevskii una serie de palabras; luego, cifras y letras que leรญa despacio o bien escribรญa en una pizarra. Y este las repetรญa en su orden exacto sin problemas, a pesar de que las series iban aumentando a 30, 50, 70 elementos a memorizar.
Lo que no imaginaba Luria, que por entonces ya se mostraba perplejo con todo aquello, es que solo comenzaba a vislumbrar algunas de las maravillas de las que era capaz aquella mente prodigiosa que, como un iceberg, se mantenรญa en su mayor parte oculta, incluso para el propio Shereshevskii, que hasta entonces no habรญa sido consciente de su singular memoria.
Lo mรกs fรกcil para รฉl era memorizar tablas como la siguiente:

รl logrรณ enumerar en solo 40 segundos cada cifra, rรญtmicamente y casi sin pausas. El alcance y la estabilidad de lo memorizado parecรญa no tener lรญmites: los experimentos mostraron que podรญa reproducir sin esfuerzo cualquier serie, una semana, un mes o muchos aรฑos despuรฉs.
Segรบn explicรณ, seguรญa viendo el contenido de la tabla en su mente. Mรกs que recordar, la expresiรณn exacta que usรณ fue ยซleerยป. Por ello, porque la leรญa como si fuera una fotografรญa en su mente, podรญa repetir su contenido del final al principio sin ningรบn esfuerzo.
En diciembre de 1937, le leyeron la primera estrofa de La divina comedia de Dante:
Nel mezzo del cammin di nostra vita
mi ritrovai per una selva oscura
che la diritta via era smarrita.
Ah quanto a dir qual era รจ cosa duraโฆ
Debiรณ suspirar antes de cerrar los ojos para concentrarse, como solรญa hacer siempre. Para รฉl, que el ruso poco tiene que ver con el italiano, todas aquellas palabras carecรญan de sentido. Pero logrรณ reproducirlas; y no solo eso. Lo hizo exactamente con la misma entonaciรณn con que habรญan sido recitadas. Lo hizo ese mismo dรญa de diciembre, y, sin aviso previo, ยกquince aรฑos despuรฉs! Luria se vio obligado a reconocer que era incapaz de medir el alcance de una memoria como aquella.
Una memoria infinita
Su increรญble memoria parecรญa ser espontรกnea. Como explicรณ Luria, ยซcontinuaba viendo las cifras impresas en su mente igual que en la pizarraโฆยป. Pero accidentalmente descubrieron algo todavรญa mรกs asombroso: aparecรญan dificultades en la rememoraciรณn de las tablas si en la sala donde ocurrรญan los experimentos se producรญa algรบn ruido inesperado.
Entonces, Shereshevskii se mostraba inseguro y titubeaba al reproducir lo memorizado. Cuando le preguntaron respondiรณ que cรณmo no iba a tener dificultades, si aquellos ruidos se transformaban de forma inmediata en ยซnubes de vaporยป y ยซsalpicadurasยป que entorpecรญan su ยซlecturaยป mental. Habรญan descubierto su superpoder: las sinestesias.
ยฟQuรฉ color tiene una voz?, ยฟy quรฉ textura? La de Luria, segรบn indicรณ el propio Shereshevskii, era amarilla y desmenuzable. Asรญ, en su mundo senestรฉsico, cada sonido provocaba sensaciones de luz y color, tambiรฉn gusto y tacto: la a era algo blanco y largo; o la i se alejaba y resultaba imposible de dibujar.
El 1 era algo agudo; el 2 era mรกs plano, rectangular; y el 8 tenรญa un aire de inocencia que ยซle conmovรญaยป; mientras que el sabor de la comida variaba segรบn la mรบsica que escuchara al comer, y si leรญa mientras comรญa, no asimilaba bien lo leรญdo porque el sabor entorpecรญa el sentido del texto.
ยซElijo los platos โle confesรณ a Luriaโ segรบn suenan sus nombres. Y si el menรบ estรก mal escrito, yo no puedo comerยป. Y esto no porque fuera un obsesivo de la ortografรญa, sino porque todo, entonces, tal como especificรณ, le parecรญa mugriento.

Efectivamente, las sinestesias resultaron ser la clave en el funcionamiento de su mente porque funcionaban como portadoras de informaciรณn complementaria sobre la exactitud del recuerdo: ยซHabitualmente โsegรบn explicรณ durante las pruebasโ siento el gusto y el peso de la palabraโฆ y ya nada tengo que hacer, se recuerda por sรญ solaโฆ pero es difรญcil describirloยป. Asรญ, si una palabra o un nรบmero recordado no le dejaba un buen saborโฆ ยฟde boca?, entonces sabรญa que se trataba de un recuerdo falso.
Ademรกs de las sinestesias, Luria descubriรณ el carรกcter visual de la memoria de Shereshevskii. En su mente, cada palabra generaba una imagen visual mรกs clara que en la mayorรญa de las personas, algo que le procuraba una asombrosa imaginaciรณn figurativa que le permitรญa manipular lo memorizado como si fueran los mismos objetos externos.
Y a la vez, esto hacรญa que tuviera problemas para distinguir lo imaginario de lo real. Si eran tรฉrminos incomprensibles que no le evocaban imagen alguna, entonces recordaba por ยซlรญneasยป, manchas de colores y salpicaduras que funcionaban como un equivalente visual de la fonรฉtica.
Cuando se trataba de una serie larga de palabras o, incluso fragmentos de textos, Shereshevskii llevaba al mรกximo su capacidad al imaginar una especie de teatro de la memoria, como el que Simรณnides ideรณ casi como una herramienta forense para recordar el nombre y ubicaciรณn de cada uno de los cientos de invitados muertos por el derrumbe del palacio donde se celebraba el banquete al que habรญa sido invitado.
Solo que su palacio de Scopas particular era la calle Gorki de Moscรบ. En ella iba colocando las imรกgenes que le evocaban las palabras de las largas series que debรญa recordar en sus espectรกculos de mnemonista profesional. Luego le bastaba seguirlas como miguitas de pan, y tanto le daba reproducir lo memorizado en un orden u otro. รl se limitaba a pasear cuando el resto nos esforzamos en recordar. El pรบblico aplaudรญa rabiosamente.
Un ser inadaptado
Poco se sabe de Shereshevskii, aparte de lo que explicรณ Luria, y no deja de ser una ironรญa ese vacรญo biogrรกfico en el hombre con mรกs memoria del mundo. Tambiรฉn lo es que, pese a su capacidad, fuera un ser inadaptado que acabรณ malviviendo como un monstruo de feria.
Sabemos que sus padres parecรญan tener buena memoria โsu padre era librero y recordaba dรณnde estaba cada libro. Su madre era una lectora voraz y citaba de memoria largos pรกrrafos de la Toraโ; pero poco mรกs. Que dejรณ la mรบsica por un problema en el oรญdo, que fracasรณ en todas las profesiones en las que probรณ suerte, que sufriรณ en las relaciones familiares, y que, como descubrieron las taquรญgrafas que anotaban las charlas y experimentos, era muy locuaz, llegando a olvidarse de su interlocutor.
Shereshevskii, como todos los hijos de รcaro, que por volar demasiado alto se precipitan en caรญda libre, pasรณ a ser conocido en la literatura cientรญfica como una parรกbola sobre los peligros de una memoria infinita. Su mundo estaba lleno de dificultades.
Estaban las caras, por ejemplo: ยซLas caras โconfesรณ a Luriaโ son tan inconstantes, cambian tanto con el estado de รกnimo, dependen tanto de las circunstancias del encuentro, varรญan tanto con la luz que me resultan imposibles de recordarยป.
Para รฉl, una misma persona enfadada o alegre eran dos personas distintas. ยฟRecordarรญa su propio rostro? ยฟO tal vez, como al Funes de Borges, le sorprendรญa cada vez en el espejo? ยฟAcaso, como expresรณ el propio Luria, alguien puede recordar las fluctuaciones de una ola?
Y con las voces le ocurrรญa lo mismo, porque ยซla persona es alguien que cambia de voz veinte o treinta veces durante el transcurso de un dรญa, la gente no lo advierte. Yo sรญยป.
Tampoco deberรญa sorprendernos saber que, pese a que podรญa recordar fragmentos de La Divina Comedia, le resultaba complicado โuna labor digna de Sรญsifo segรบn Luriaโ leer un texto largo sin perderse en lo narrado y ser arrastrado por un torrente de imรกgenes.
Normalmente, cuando leemos, sin darnos cuenta, abstraemos y recordamos algunos detalles que nos permiten seguir el desarrollo de la historia. En cambio, a Shereshevskii se le acumulaban las asociaciones: ยซCada palabra โexplicรณโ suscita imรกgenes y unas se amontonan sobre otras. Resulta caรณticoโฆ No me aclaroโฆยป.
Y las dificultades se incrementaban con la poesรญa y con el lenguaje figurado, porque entonces cada expresiรณn generaba imรกgenes que entraban en conflicto unas con otras. Para รฉl, leer poesรญa era avanzar por la densa vegetaciรณn de una selva.
Y luego estaba la terrible imposibilidad del olvido. Algo que se manifestรณ claramente cuando comenzรณ su carrera de mnemonista profesional. Shereshevskii se exponรญa pรบblicamente a extenuantes sesiones en una sola tarde y en un solo local donde las tablas de cifras y de palabras โlas mรกs extraรฑas que el pรบblico podรญa imaginarโ se escribรญan en la misma pizarra.

ยซTengo miedo de confundir las diversas sesionesยป, se confesaba preocupado a Luria. Mientras lo habitual es preocuparnos por recordar mejor, รฉl se vio forzado a buscar una ยซtรฉcnica del olvidoยป.
Primero probรณ sin resultado recubrir mentalmente la pizarra del espectรกculo con una especie de pelรญcula opaca en la que escribรญa para retirarla al acabar cada sesiรณn. Pero cualquier asociaciรณn imprevista hacรญa que volviera el contenido del cuadro anterior. Asรญ que probรณ con hacer notas mentales con lo que debรญa olvidar. ยซSi yo anoto las cosas โexplicรณโ, sabrรฉ que no tengo necesidad de acordarme de ellasโฆยป.
Pero tampoco funcionรณ, y entonces comenzรณ a quemar las notas donde estaba escrito lo que debรญa olvidar. Sin embargo, ni esto le sirviรณ de mucho, pues en los papeles calcinados aรบn era capaz de leer las cifras como si fueran huellas en la arena.
Al final, encontrรณ un mรฉtodo mรกs expeditivo para olvidar: el alcohol. Como Funes, era un ser tullido, o como preferรญa Oliver Sacks, padecรญan ambos, en la realidad y en la ficciรณn, un ยซdรฉficitยป.
En un mundo de detalles singulares y precisos, Shereshevskii era incapaz de mantener una continuidad de su propio yo. Para รฉl, todo era un instante perpetuamente actualizado. Tal vez por ello viviรณ sin darse cuenta de que los aรฑos iban pasando provisionalmente: siempre, en un mientras tanto, pensando que algo mejor estaba por ocurrir, algo que, por fin, acabarรญa con todos sus problemas.
Shereshevskii viviรณ en Moscรบ, con su esposa y su hijo en una habitaciรณn hรบmeda en el sรณtano de una dependencia de conserjerรญa escondida en un patio. Hasta el รบltimo de sus dรญas no dejรณ de hacerse la misma pregunta: ยซยฟEs que no estaba yo destinado, quizรก, a algo mรกs grande?ยป.
Dice Borges en Funes el memorioso que vivimos postergando todo lo postergable porque ยซtal vez todos sabemos profundamente que somos inmortales y que tarde o temprano, todo hombre harรก todas las cosas y sabrรก todoยป. Shereshevskii no era inmortal; pero lo recordรณ todo y eso fue lo que le destruyรณ.
Sublime artรญculo. ยกGenial Alex!
Un gran hombre que no supieron o no quisieron aprovechar .Para enseรฑar al resto de la humanidad. Una gran pene me da
No dirรญa tanto, jajajaโฆ ยกMuchas gracias, Dani!
ยกEste artรญculo es una belleza! Extasiado. Felicitaciones, Josรฉ Alejandro.
Que bien narrado, una historia de guiรณn de pelรญcula
ยกY tanto! ยกMuchas gracias!
ยกMe quito el sombrero ante tan portentoso artรญculo!
ยกMuchas gracias! Me alegra que te haya gustado ๐