Jamás un botón había ocupado más de dos segundos en la cabeza de Elías Torres hasta que un día, por la calle, apareció un escaparate. Estaba lleno de botones. Es más, solo había botones. Torres paró a mirarlo. Nunca antes había pensado que pudiera existir una tienda donde solo vendían botones. “Todos los utilizamos continuamente pero no les prestamos mucha atención”, dice el estudiante de dirección de arte. Entonces se rompió el silencio y los botones se convirtieron en su inspiración. De ahí surgieron estos números diseñados para la revista Yorokobu del mes de julio y agosto.





Números basados en botones
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