Hasta el momento, la parte colaborativa de los videojuegos se ha reservado a la función multijugadora. Pero, ¿qué ocurriría si se le pudiese dar la vuelta? ¿Qué pasaría si los videojuegos fuesen reversibles, como una cazadora de entretiempo, y dejasen a la vista del usuario sus entrañas, las bambalinas de la representación narrativa, el código que las forma? Algo así es lo que ha propuesto