Decir que Barcelona es una de las ciudades más creativas de Europa no es ningún hipérbole. A día de hoy, sigue siendo un lugar donde conviven talleres de cerámica con estudios de animación, ilustradores con escultores, diseñadores con fotógrafos y artistas que, cada fin de semana, organizan exposiciones, conciertos o abren las puertas de sus propios estudios. Paradójicamente, descubrir todo eso sigue siendo sorprendentemente complicado.