Hace unos días leí en LinkedIn un texto que reconocí antes incluso de llegar al segundo párrafo. Para los que usamos la inteligencia artificial a diario es sencillo detectar su huella, no por el tema o el autor, sino por la forma. El post en sí tenía esa arquitectura —por desgracia, demasiado familiar— de los textos generados con inteligencia artificial y publicados sin una verdadera